Memoria de María Gloria Alonso Cifuentes de Sánchez

Por Luciana Melita y Agustín H. Perissé

Las Madres desaparecidas

«Miedo” y “falta de experiencia» fueron las palabras que usó “La Chiqui” (Herminia Soledad Pereda de Berdini, Madre de Plaza de Mayo de Mar del Plata) por no haber sabido hacer público que en nuestra ciudad hay una Madre desaparecida.

Pero ¿cómo no sentir miedo? o ¿cómo tener experiencia? El país atravesaba su noche más oscura y ellas tan pequeñas pero tan grandes a la vez, tan indefensas pero tan fuertes, ante tanto horror, se armaron de coraje y salieron a pedir justicia. Fueron la luz de esperanza cuando parecía que el túnel no tenía salida. Pero sobre todo fueron un gran obstáculo para el plan económico, social y político que los militares vinieron a llevar a cabo. Y éstos no dudarían en perseguirlas, atacarlas y amedrentarlas.

En septiembre de 1977 Alfredo Astiz se infiltra en el grupo de Madres y entre el 8 y el 10 de diciembre de 1977 ordena el secuestro de Azucena Villaflor de De Vincenti, Mary Ponce de Bianco y Esther Ballestrino de Careaga. «No se llevaron a cualquiera, se llevaron a las más fuertes» señaló en una ocasión Hebe de Bonafini sobre la desaparición de Azucena Villaflor. Sin dudas, los militares intentaron frenar a las Madres atacando a sus líderes. Pero no pudieron.

Algo similar habían intentado en Mar del Plata unos meses antes. En nuestra ciudad la Madre secuestrada y desaparecida por buscar a su hija se llama María Gloria Alonso Cifuentes de Sánchez. Lo que sigue es parte de su historia…

Matilde

¿Qué habrá pensado Gloria al enterarse del secuestro de su hija Matilde? ¿Qué habrá sentido? No podemos saberlo. Sí sabemos lo que hizo. Buscarla. Buscarla incansablemente. En esa situación mostró su inmensa integridad, su coherencia con el propio pasado.

Ya había perdido a Daniel y a Carmen. Y a su yerno Francisco. A María Matilde la secuestraron el 10 de julio de 1976 en su departamento de Capital. Tenía 26 años. Nació el 24 de julio de 1949 en Mar del Plata. Hizo el secundario en el Nacional Mariano Moreno. Militaba en el Partido Revolucionario de los Trabajadores igual que sus hermanos. Se había recibido de Licenciada en Psicología en la entonces Universidad Provincial de Mar del Plata. Hasta el día de hoy no existen testimonios de su paso por un Centro Clandestino de Detención.

Carmen y Francisco

¿Sospecharían Carmen y Francisco que la operación estaba vendida? Difícilmente. Sin embargo hay testimonios de militantes del ERP (Ejército Revolucionario del Pueblo) que señalan que se sabía que el copamiento al Batallón Depósito de Arsenales 601 Domingo Viejobueno en la localidad de Monte Chingolo estaba “infiltrado”. Carmen y Francisco eran parte de la Compañía «Juan Olivera» que ese 23 de diciembre de 1975 realizó los cortes de rutas y puentes para evitar que los militares pudieran auxiliar al cuartel. No sabían que el Ejército -alertado del ataque- había montado un cerco interno de defensa desde el que repelieron el ataque. Integraban la escuadra que tenía que montar una contención en el puente Victorino de la Plaza en el Riachuelo.

Carmen Gloria Sánchez tenía 20 años. Era marplatense. En la ciudad había sido empleada de una fábrica de conserva de pescado. Se había casado con su compañero Francisco Javier Blanco Barandian, un año mayor que ella.

Juntos participaron de la denominada “mayor batalla de la guerrilla argentina”. Según lo declarado por la organización de la que formaban parte el objetivo era hacerse del armamento que tenía el Ejército y asestarle un golpe político en el marco del inminente golpe de Estado que estaban preparando. Resultó un fracaso total ya que los estaban esperando. Luego de una intensa persecución y tiroteo por Avellaneda, Carmen muere con 18 disparos en su cuerpo (cuatro de ellos en el pecho). Lo mismo ocurre con Francisco con 27 heridas.

No está demás decir que con sus aciertos y errores fue por soñar un mundo mejor. Un mundo sin explotadores ni explotados. De ningún genocida se puede afirmar lo mismo. 

¿Estaría Gloria atendiendo el almacén al enterarse del ataque a Monte Chingolo? El mismo almacén del que la secuestraron.

Daniel

José Daniel Sánchez era militante del ERP. Fue asesinado el 1 de diciembre de 1975 en el asalto a la armería «El Ciervo» (Jara y 9 de julio) por su dueño. Había estudiado en un industrial. Laburaba haciendo changas de raschín en el puerto de Mar del Plata. Vivía en Strobel y Dardo Rocha, como el resto de la familia.

Al saber de su muerte, Gloria, ¿se habrá sentido “orgullosa en su dolor”? Hay tantas cosas que quisiéramos preguntarle… Pero no podemos. Nos la arrebataron.

Gloria

María Gloria Alonso Cifuentes de Sánchez fue detenida desaparecida el 28 de junio de 1977 en la calle Liniers n°181 casi Strobel de la ciudad de Mar del Plata. Tenía 52 años. Había nacido el 5 de noviembre de 1924 en Trevélez, Granada, España. Algunas fuentes aseguran que militaba contra el franquismo y que se había exiliado en Argentina. Tenía tres hijos. Nunca podremos saber si fue por esa experiencia militante o por qué pero sus hijos decidieron seguir su ejemplo y adoptar la militancia como forma de vida.

Gloria es detenida y desaparecida buscando a su hija María Matilde Sánchez que fuera secuestrada por una patota en su departamento de Capital. Al enterarse de su secuestro comienza a viajar a Buenos Aires para presentar recursos de Hábeas corpus. Incluso La Chiqui relató que con Gloria y un grupo de Madres fueron al GADA 601 (Grupo de Artillería de Defensa Aérea) y tuvieron un encuentro con el Coronel Juan Alberto Pita para reclamarle por sus hijos. En ese encuentro Gloria demostró su entereza frente a los planteos de los militares. Cínicamente le preguntan su opinión sobre el General Aramburu y ella les respondió: “saben que opino… qué se vaya a la puta madre que lo parió”

La detuvieron cobardemente en su trabajo, un almacén ubicado en el barrio la Perla de Mar del Plata. Unos hombres de civil entraron aproximadamente a las 20:30 hs. y obligaron a un cliente allí presente a retirarse, luego se identificaron como miembros de la policía federal y la subieron a un auto. Según algunos testimonios ella los amenazó: “Van a ver…” Los inquirió acerca de si la iban a llevar con su hija. Una amiga de la casa les preguntó si podía acompañarla, le dijeron que sí y subió a otro auto. A las pocas cuadras le dijeron “nosotros somos Montoneros, usted no vio nada, así que bájese y vaya a su casa”.

Hasta el día de hoy no hay datos de su paradero ni testimonios de su paso por un Centro Clandestino de Detención.

Testimonio de  “La Chiqui” Herminia Soledad Pereda de Berdini en La voz de los pañuelos, Radio Universidad, 95.7

 

TRES ÁLAMOS – ANÓNIMO.
Busco a mi hijo, señor,
salió una mañana,
y nunca volvió.
Tiene veinte años, señor,
es joven y hermoso,
y nunca volvió.
Anduve y anduve, señor,
tras una noticia,
siquiera una voz,
un nombre tan sólo,
el suyo: Manuel.
Por qué no contesta, señor,
no mire tan duro,
no escupa mi cara,
no cierre la puerta!
Perdone si vuelvo,
mañana otra vez, señor.

Fuentes:

Especialmente agradecemos la colaboración invaluable de Jorge Censi, Marcos Verde, Rosana Cassataro, Irma Piñero, Mery Roldan, Dora Genaro, Pablo Mancini, Juan Preckel y Carlos Cervera.